Miller Bolaños y su llegada a LIGA
“Cuando jugué mi primer partido con Liga de Quito sentí que volví a vivir. Entonces decidí dejar atrás los malos momentos y concentrarme solo en jugar.
Mi primer día en Quito fue difícil. Tenía miedo de llegar a la concentración, no sabía cómo me iban a recibir los directivos, los compañeros y la hinchada.
Yo llegaba a Liga con una mala imagen, tras dar positivo en un control de dopaje en Barcelona, que tras la sanción me mantuvo seis meses alejado de las canchas.
Pero las cosas fueron distintas a como me las imaginaba. Cuando llegué me encontré con un Damián Manso amigable. Norberto Araujo y Patricio Urrutia también me recibieron bien. Ellos me contagiaban su buen humor.
A partir de ese momento, mi vida cambió. Empecé a entrenarme con gusto y pensando en retomar mi buen fútbol y en hacer una buena campaña.
Los seis meses de inactividad me afectaron mucho. Todo el tiempo estaba ansioso porque no sabía si iba a volver a jugar. Pero todos esos miedos los superé con el apoyo de mi madre, Leyla Reasco, y de mis cinco hermanos.
Desde el primer día de mi suspensión tuve el apoyo de mi familia y también de Luis Noboa, dirigente de Barcelona. Sentir ese respaldo me motivó para seguir entrenándome, aunque eso no me sirvió mucho porque después de la sanción jugué poco.
La falta de partidos me puso incómodo, yo quería jugar. Por eso me vinculé a Liga (Q). Cuando recibí la llamada desde Quito, no lo pensé, sino que decidí rápidamente vincularme al club de Quito.
Gracias a Dios la temporada 2009 fue buena para mí. Ese logro se lo debo, en gran parte, a los consejos que me dan José Francisco Cevallos y Édison Méndez. Ellos me guían en el tema futbolístico y en lo personal.
Tras superar ese problema entendí que los bailes y el alcohol no te conducen a nada bueno. Solo te traen problemas.
Fuente: Ellos recobraron la confianza y ahora buscan la revancha
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